Ojo: niños en la piscina

Nada como ver a los muchachos divirtiéndose. Y con tanto calor, las piscinas portátiles para niños son una buena opción. Pero no estaría de más acordarse de algunos de los peligros que implica su uso.

Según el doctor Gary Smith, del Children´s Hospital de Columbus y jefe de un reciente estudio al respecto, estos inflables son tan peligrosos como cualquier estanque grande. Y la falsa idea de que no lo son porque sólo tienen dos o tres pies de agua, conduce a indolencias fatales.

El estudio se realizó sobre más de 200 casos de ahogamientos infantiles ocurridos entre 2001 y 2009, además de otras decenas no fatales, todos en niños menores de 15 años. La gran mayoría de los casos ocurrió en menores de 5 años, durante el período veraniego y en el patio de sus propias casas.

Hubo muchos casos en que los niños se metieron a la piscina a escondidas de sus padres, pero otros se ahogaron prácticamente frente a ellos. En todos ellos, la falta de cuidado de padres o tutores fueron las causas principales de la adversidad.

Según expertos en cuidado infantil, la vigilancia de un niño en una piscina deberá ser permanente, no interrumpida por la llegada de conocidos o llamadas telefónicas. El uso de salvavidas ayuda a reducir los riesgos, pero no lo es todo. Con frecuencia se los sacan porque les molestan para jugar. Cuando termina la sesión de baño, se aconseja desechar toda el agua o colocar una cerca móvil alrededor de la piscina.

Un aspecto importante es la presencia en una misma alberca de niños de diferentes edades. Los niños más pequeños no deben estar donde juegan niños mayores, porque estos no calculan la debilidad y torpeza de los primeros.

No se trata de marginar las muy socorridas piscinas para niños, sólo de que los padres conozcan sus peligros y tomen las medidas oportunas para minimizarlos.